17.3.05

La Zona está más lejos cada día

Stalker.- O eso me parece. Más lejos.
Uno.- ¿Pero no habíamos llegado?, ¿no es esto?
Stalker.- Si lo fuera, lo sabría. He estado otras veces. Para eso soy un Stalker. Me dais rabia. Uno y dos. Sois ridículos. Os aplastaría hasta reventaros. Os odio.
Dos.- Pues que agradable y atento. La verdad es que no sé que es peor: encontrarnos en La Zona aguantando a este guía estúpido o fuera de ella aguantando a este guía estúpido.
Stalker.- Pues he decidido aplastaros la cabeza. Espero que colaboreis en todo lo posible, por favor.

28.12.04

¿Una cruz?


24.12.04

La libertad de expresión

En La Zona existe libertad de expresión. Puedes decir lo que te dé la gana, que nadie te oirá. Tampoco se dice todo lo que se piensa. ¿Autocensura? Sí, claro, un mecanismo perfeccionado de ejercicio de la libertad. ¿Es La Zona un reducto de responsables y tolerantes incorruptibles? No, es La Zona. ¿Un basurero, quizás?

Uno.- ¿Qué es La Zona?
Dos.- Aún no hemos llegado y ya quieres saber. ¿Qué crees que es?
Uno.- Soy un científico, no tengo una opinión preconcebida. Mi mente permanece abierta a cualquier descubrimiento.
Dos.- Sí, pero quieres creer que existe. Tienes fé. Es importante, no te lo niego. La fé del científico es tan encantadora como la de los integristas islámicos, el nuevo valor en alza de la hipocresía occidental.
Uno.- Si quise encontrar La Zona es para no tener que oír majaderías como esa. Se supone que el Stalker entró alguna vez, ¿no?. Eso se llama evidencia. Y antes lo hicieron otros.
Dos.- No, La Zona te llamó a tí. No lo olvides. Tu argumentas tus deseos. Trabajas para ellos.
Stalker.- El cielo tiene mala pinta. Hay que tener cuidado, vamos a refugiarnos. La lluvia de La Zona es imprevisible y mató a muchos stalkers.
Uno.- Pero si aún no hemos llegamos.
Stalker.- Si, pero podríamos atraversarla en cualquier momento. Y no existe un cartel que la anuncie, igual que tampoco existe para la muerte.
Dos.- Ni para la vida.

23.12.04

La Zona no se puede atravesar

Desprendido del artificio más obvio (el menos es imprescindible) me encuentro en perfectas condiciones para entrar en La Zona. No busco más (al final todo se reduce a la cantidad) que los otros (Uno y Dos están allí desde hace tiempo). Os engañaría si dijese que me da igual. En absoluto. En La Zona está la explicación. No una "posible entre tantas", heredera de este indeterminismo que nos rodea, disfrazado de estupidez.

La Zona me llama, como el anuncio televisivo de un ejército necesitado de reclutas. Su magnetismo es tan falso como la chica de las tetas prominentes (ahí está, acechando de nuevo, ¡apártate!). Algunos viven en su antesala: La Zona Verde de Bagdad. Parapetados, defienden la razón postmoderna en que se basa la nueva cruzada. Crean su propia Zona, tan muerta como la original.

En realidad no tengo más opción. Pienso conduciros a La Zona, por eso soy un Stalker.

Camino ahora. Poco a poco, no tengo prisa. ¿Aquellos son Uno y Dos?

Uno.- Pensé que nunca llegarías.
Stalker.- Y yo que estabais en La Zona.
Dos.- Nosotros también. El caso es que parece que no. ¿Cuando llegastes?
Stalker.- Aquí llegué ahora. Más tarde no lo sé. ¿Nos ponemos crípticos o andamos?
Uno.- Andemos.