23.12.04

La Zona no se puede atravesar

Desprendido del artificio más obvio (el menos es imprescindible) me encuentro en perfectas condiciones para entrar en La Zona. No busco más (al final todo se reduce a la cantidad) que los otros (Uno y Dos están allí desde hace tiempo). Os engañaría si dijese que me da igual. En absoluto. En La Zona está la explicación. No una "posible entre tantas", heredera de este indeterminismo que nos rodea, disfrazado de estupidez.

La Zona me llama, como el anuncio televisivo de un ejército necesitado de reclutas. Su magnetismo es tan falso como la chica de las tetas prominentes (ahí está, acechando de nuevo, ¡apártate!). Algunos viven en su antesala: La Zona Verde de Bagdad. Parapetados, defienden la razón postmoderna en que se basa la nueva cruzada. Crean su propia Zona, tan muerta como la original.

En realidad no tengo más opción. Pienso conduciros a La Zona, por eso soy un Stalker.

Camino ahora. Poco a poco, no tengo prisa. ¿Aquellos son Uno y Dos?

Uno.- Pensé que nunca llegarías.
Stalker.- Y yo que estabais en La Zona.
Dos.- Nosotros también. El caso es que parece que no. ¿Cuando llegastes?
Stalker.- Aquí llegué ahora. Más tarde no lo sé. ¿Nos ponemos crípticos o andamos?
Uno.- Andemos.